La Vicentina
El arte de vivir con pausa.
La Vicentina no era una mujer común. Su casa, al borde de un acantilado en la Costa Vicentina, era más que un refugio: era una declaración de principios. Blancos rotundos, madera al natural, luz que lo invadía todo. Cada objeto tenía un propósito. Cada espacio, una intención.
Dicen que viajaba sola, con cuadernos de dibujo y una cámara analógica. Que en México quedó fascinada por la arquitectura de Barragán, por sus silencios color terracota, por la forma en que lo simple puede ser monumental. Trajo consigo esa inspiración: la geometría limpia, los volúmenes serenos, la forma como refugio. No le interesaban las modas, sino lo que perdura. Lo esencial.
Hoy, esa misma filosofía inspira nuestra marca: La Vicentina. Muebles que reinterpretan lo clásico con una mirada contemporánea, materiales sostenibles, líneas puras y acabados honestos. Diseñamos con respeto por la tierra y admiración por quienes saben mirar más allá del ornamento.
En cada pieza hay algo de ella: de su calma, de su exigencia, de su mundo.